Qué es un caso de negocio y por qué no es lo mismo que un problema.
Quiero que veas la diferencia entre un problema y un caso de negocio.
Todas las semanas surgen problemas en tu empresa. Un cliente se queja de un mal servicio, un empleado no rinde lo esperado, la caja no cuadra. Son problemas que resuelves sobre la marcha, con más o menos acierto, y sigues adelante. Y pasa la semana.
Existe otro tipo de situación que no se soluciona con tanta facilidad. Es la situación a la que llevas tiempo, semanas o meses, dándole vueltas y probando soluciones que no funcionan; es la situación que está frenando el crecimiento adecuado del negocio y que frustra tu hoja de ruta.
Estas situaciones no son problemas. Una situación como esta es un caso de negocio.
La diferencia entre un problema y un caso
Un problema tiene una solución conocida que no requiere de estudios para aplicarla. Ya sabes qué hacer, o puedes preguntarle a alguien y te lo resuelve en una llamada. El problema puede ser muy grande, pero la solución es la de siempre; quizás te lleve tiempo ejecutarla, o sea dramático porque tendrás que despedir a un empleado.
Un caso de negocio es distinto: no tiene una respuesta instantánea.
Algunos ejemplos de casos reales que suelo ver:
- Tu empresa factura bien, pero tú sigues estando involucrado en todo lo que significa que avanzas y creces, pero con lentitud.
- No tienes claro si merece la pena invertir en una línea de negocio que no acaba de despegar.
- Tienes claro que quieres vender tu empresa, pero no sabes cuándo es el momento.
- No te pones de acuerdo con tu socio sobre cómo crecer: diversificando, comprando…
No vas a solucionar ninguno de estos casos a partir de un consejo rápido. Necesitan estudiarse con criterio, con perspectiva, y con alguien que no esté metido en el día a día del negocio. Tú solo no puedes entender bien tu situación. Y las opiniones gratuitas no tienen valor.
Por qué importa saber distinguir un problema de un caso
El error que más tiempo, dinero y energía cuesta y que veo constantemente en pymes y profesionales no es la falta de solución sino tratar un caso como un problema: dar una solución recurrente que te han sugerido tomando un café. Y el resultado es el de siempre: a las pocas semanas, no llega al mes, vuelves a estar en la misma situación, más enfadado y calculando cuánto tiempo y cuánto dinero has perdido.
Reconocer que estás delante de un caso de negocio y no ante una situación problemática natural del día a día es el primer paso para seguir construyendo tu empresa con el éxito que esperas.
Cómo lo resuelvo yo un caso
Con el método 100·15·1: 100 palabras para describir tu caso, 15 minutos de sesión, una videollamada de 1 hora . Sin diagnósticos eternos ni procesos de meses. Tú planteas el caso, yo lo estudio y te planteo al menos una solución clara.
Si llevas tiempo dándole vueltas a algo en tu negocio, no sabes si es «solo un problema» o algo más gordo, y sólo te quita tiempo, dinero y energía, vamos a verlo.
