Qué es la consultoría de negocio (y cuándo no necesitas una)
Si buscas «consultoría de negocio» en internet tes aldrán listados de empresas que ofrecen sus servicios. Todas iguales.
Todas te proporcionan lo mismo: mejora en la toma de decisiones estratégicas, identificación de áreas de mejora y crecimiento, implementación de soluciones tecnológicas adaptadas, optimización de la estrategia empresarial, aumento de la competitividad y rentabilidad, valoración de empresas, planes de negocio…
Muchas te proponen la solución de problemas del tipo conseguir nuevos clientes que aseguren tu futuro, hacer crecer tu negocio como necesitas, ser competitivo en tu mercado, crecer con rumbo, tener la seguridad de que tu empresa sobreviva, atraer inversión, justificar decisiones ante socios… diseñar un plan de negocio.
Y es que la oferta que estás viendo es complicada.
Qué es la consultoría de negocio
Efectivamente, la consultoría de negocio es el servicio por el cual una empresa externa a la tuya analiza una parte (o toda) tu actividad, y te propone cómo mejorarla. Punto. Todo lo demás son variaciones sobre esa idea básica.
Todo lo que has visto en internet puede agruparse en pocos tipos, y confundirlos es el primer error habitual:
- Consultoría estratégica. Analiza la hoja de ruta de tu empresa a largo plazo. Conlleva meses de trabajo, y está orientada a empresas medianas o grandes.
- Consultoría operativa. Mejora procesos departamentales: producción, logística, atención al cliente. Es más rápida en la teoría, pero sigue siendo un proceso de semanas.
- Consultoría financiera. Requiere acceso profundo a tus cuentas.
- Consultoría de management. Es la categoría más genérica y también la más dispersa.
Todas comparten algo: son procesos, no soluciones puntuales. Un consultor de negocio tradicional cobra por tiempo (semanas, meses), no por resolver un caso concreto en una sesión.
Cuándo sí necesitas consultoría de negocio
Si tu problema afecta a varias áreas de la empresa, si necesitas rediseñar procesos que funcionan igual desde hace años y están desactualizados, o si te planteas un cambio realmente profundo como una fusión, la expansión internacional, un cambio de modelo de negocio, necesitas un proceso al que debes dedicarle tiempo. Ahí la consultoría tradicional tiene sentido, y debes contratarla.
Cuándo NO la necesitas
En cambio, si lo que tienes es un bloqueo sin resolver que no te tiene paralizado, pero que sí te quita velocidad de trabajo, que sabes que te impide ganar más… entonces no necesitas un proceso de meses. Necesitas que alguien mire tu caso con criterio, ahora, en poco tiempo, horas, y te dé una solución clara.
Eso es exactamente lo que hago. Mi método se llama 100·15·1: 100 palabras para describir tu caso, 15 minutos de llamada gratuita para evaluarlo, 1 hora para darte al menos una solución.
Si tienes un caso concreto, no un problema que necesite meses de consultoría, pon tu caso sobre la mesa y lo miramos juntos.
