Cómo escribir tu caso en 100 palabras (y por qué cuesta tanto)

Cuando alguien me escribe para plantear su caso, tiene que hacerlo en 100 palabras. Escribir tu caso en 100 palabras es clave.

Muchos se bloquean ahí. Saben perfectamente qué les pasa porque llevan meses viviéndolo. El ejercicio de sintetizar en 100 palabras es una prueba exigente.

Esforzarse en 100 palabras no es un capricho mío. Es parte del método.

Es como hacer tu elevator picht: en un minuto de ascensor debes ser capaz de contarle a alguien qué haces y que le quede claro.

Por qué cuesta tanto resumir

Cuando algo te preocupa, lo cuentas todo: el contexto, la historia, cómo empezó, quién dijo qué. Es natural — necesitas que la otra persona entienda todo el peso de la situación. Sin embargo, la realidad es que todo ese discurso de detalles esconde el hecho crucial, la realidad esencial del bloqueo que persiste día tras día.

Piénsalo y coincidirás con lo que escribió Pascal: “Je n’ai fait celle-ci plus longue que parce que je n’ai pas eu le loisir de la faire plus courte.” (Solo alargué este porque no tuve tiempo para acortarlo.) Es más fácil decir o escribir mucho que poco. Lo largo se escribe antes que lo corto, porque lo corto requiere de un tiempo de síntesis. Y puedes encontrar multitud de ideas, teorías, paradojas que dejan claro que lo bueno si es breve es doblemente bueno.

Y es que 100 palabras no dejan sitio para rodeos, para paja que oculta el grano. 100 palabras te obligan a encontrar el centro exacto del caso.

Escribir el caso en 100 palabras aclara la situación, antes incluso de que yo la mire. Obliga a separar lo urgente de lo accesorio, y a nombrar la decisión real que se está evitando.

Este ejercicio es tan potente que puede ocurrir que después de escribir tu caso en 100 palabras no me llames. Pero ¿sabes?, no entiendo que habré perdido un cliente, sino que habré ganado un aliado que seguro que me recomendará a muchos.

Cómo hacerlo

Un caso bien escrito en 100 palabras suele tener esta estructura:

  • Situación (1-2 frases). Qué está pasando, sin historia previa innecesaria: “Soy comercial en consultoría de sostenibilidad y llevo un año sin vender ni un proyecto”.
  • Lo que has intentado (1-2 frases). Qué soluciones ya has probado, y por qué no funcionaron: “He hecho cursos de ventas, he hablado con compañeros y amigos expertos comerciales… y no consigo nada.”
  • La decisión pendiente (1 frase). Cuál es exactamente la pregunta sin responder: “No sé qué hacer, no sé por qué no vendo”.
  • Lo que está en juego (1 frase). Qué pasa si sigue sin resolverse: “Lo malo es que no estoy consiguiendo mis objetivos y en el último año he dejado de ganar miles de euros por esta razón.”

Si unes los cuatro puntos sumarás 66 palabras. Todavía te quedan 34 para algún dato más; pero si las quieres usar para algo irrelevante, olvídalo.

Otro caso: «Facturo bien, pero cada decisión importante pasa por mí. He delegado tareas, pero no decisiones. Llevo dos años diciendo que voy a contratar un director general, y sigo sin hacerlo. Si no lo resuelvo, no puedo crecer más.»

Con sólo 38 palabras se entiende perfectamente.

No quiero que seas experto en resumir, aunque saber ir al grano siempre es bueno. Sólo que entiendas que tu bloqueo dejará de ser inabarcable cuando hagas el esfuerzo de 100 palabras.

Cómo lo resuelvo yo

Con esas 100 palabras arranca mi método 100·15·1: 100 palabras para describir tu caso, 15 minutos de llamada gratuita para evaluarlo, 1 hora para resolverlo.

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