Socios que no se ponen de acuerdo

En un negocio con socios hay un bloqueo que no existe cuando estás solo: el de la decisión que nadie toma porque todos esperan a que la tome otro.

No suele ser una pelea. Es peor, porque no se nota. Nadie discute, las reuniones son cordiales y el tema vuelve a aparecer cada trimestre sin cerrarse nunca.

Hay tres variantes que me encuentro una y otra vez.

Ver el problema de forma distinta. Un socio cree que hay que invertir, el otro que hay que esperar. Los dos tienen razones. Como ninguno puede imponerse sin romper algo, la decisión se queda en suspenso.

Querer cosas distintas sin decirlo. Uno busca crecer, el otro mantener lo que tiene y vivir tranquilo. Mientras no lo digan en voz alta, discutirán sobre contrataciones, precios o clientes cuando el fondo es otro.

No tener claro quién decide qué. Cada uno cree que la decisión le corresponde al otro, o a los dos a la vez. Y lo que es de todos acaba siendo de nadie.

En los tres casos aparece lo mismo: se discute la decisión concreta cuando lo que falta es una regla previa sobre cómo se decide.

Empieza por algo que cuesta menos de lo que parece. Que cada socio escriba por separado, en 100 palabras, cuál cree que es la decisión pendiente y qué está en juego. Luego comparad los textos. Es frecuente descubrir que no estáis discutiendo la misma decisión.

Cuando eso ocurre, el bloqueo ya no es entre vosotros. Es un problema que tenéis delante los dos.

Si estás en esa situación, pon tu caso sobre la mesa y empezamos por ordenar qué se decide y quién lo decide.

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